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HIDRATACIÓN EN
EL DEPORTE
En ejercicios de
una duración de 40 minutos o más, cobra vital importancia la reposición de
fluidos para mantener el rendimiento físico. Hay diferentes situaciones y
soluciones de acuerdo a cada actividad.
Las pérdidas de
líquido se producen por un mecanismo de regulación térmica, ayudando a la
liberación del calor corporal por medio de la transpiración.
¿Porqué baja el rendimiento cuando hay deshidratación?
Al disminuir la cantidad de líquido corporal total disminuye también el caudal
de sangre, y esto es un problema mayor considerando que hay que mantener un
adecuado aporte de oxígeno a los músculos para que puedan continuar funcionando
correctamente. Y al mismo tiempo hay que conservar la disipación del exceso de
calor ya que un aumento de la temperatura corporal “adormece” a las enzimas
responsables de las transformaciones químicas que ocurren en el organismo, y
estas actividades requieren un alto flujo sanguíneo que se va perjudicado por
este descenso del caudal.
En general lo que ocurre es que el organismo priorizará el transporte de oxígeno
y disminuirá el flujo sanguíneo correspondiente a la disipación a través de la
piel del calor, es decir que impedirá la transpiración, provocando un aumento de
la temperatura corporal.
¿Cómo evitarlo?
Los sustratos principales para una correcta rehidratación varían según el
objetivo de la misma, según si es para hidratar o para reponer energías.
La cantidad de fluidos que se puede ingerir está teóricamente limitada por la
capacidad de reservorio del estómago pero nunca, en condiciones normales, llega
éste a ser un factor limitante de la hidratación ya que los deportistas suelen
beber por debajo de sus posibilidades máximas de ingesta.
Para evitar la deshidratación lo más importante es la reposición de agua y sales
ya que la absorción intestinal del agua se potencia con la presencia de sodio.
Antes se pensaba que la glucosa provocaba el mismo efecto positivo sobre la
absorción de agua. Pero en los últimos años se vio que, en comparación, la ayuda
de la glucosa para la absorción de líquidos es mínima comparándola con el sodio.
La pregunta que surge de esto último es por qué las soluciones hidratantes
contienen glucosa. La respuesta es simple: no por una cuestión de reposición de
fluidos sino como una manera de aprovechar los líquidos como medio de transporte
para brindar al cuerpo un aporte energético. Ya que en ejercicios de larga
duración los hidratos de carbono (como glucosa) ingeridos durante el trabajo son
inmediatamente utilizados como energía.
No se pueden dar recomendaciones exactas ya que los requerimientos varían con
cada individuo. Pero sí se pueden dar algunas recomendaciones y parámetros a
tener en cuenta:
Para lograr una más rápida hidratación, el contenido de glucosa de la bebida no
debe superar los 50 gramos por litro (5%) para que no interfiera con la
absorción del agua ya que el sodio es el transportador de ambas sustancias y si
se “ocupa” de llevar la glucosa no puede ingresar agua al organismo.
Cuando se sospecha que la fatiga puede provenir de una falta de sustratos para
la generación de energía es conveniente suministrar una bebida con 100 gramos de
glucosa por litro (10%).
Conclusión:
Es fundamental mantener un adecuado aporte de líquidos durante la actividad
física, manteniendo el caudal sanguíneo apropiado para que los sistemas
funcionen correctamente. Y para mantener la temperatura corporal, ya que el agua
tiene la capacidad de absorber mucho calor, sin cambiar su propia temperatura.
La bebida debe contener sales (fundamentalmente sodio) y glucosa, en
concentraciones que se deben adecuar a la necesidad de cada persona según su
necesidad energética.
FUENTE: CAROLINA
RIEGER
www.nutrar.com
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