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Ayudas nutricionales para los corredores de largas distancias

El acondicionamiento nutricional es parte del proceso de entrenamiento y optimización deportiva.

Debemos comenzar con la afirmación de que una correcta nutrición tiene un efecto ergogénico para nuestros atletas. El acondicionamiento nutricional es parte del proceso de entrenamiento y optimización deportiva.

Las necesidades nutricionales y alimenticias del deportista son casi idénticas a las de las personas sedentarias. Es cierto que, cuantitativamente, los deportistas pueden tener unas mayores necesidades nutricionales que los sedentarios. Quienes se ejercitan regularmente imponen grandes demandas a sus reservas corporales de fluidos y energía y, para asegurar un rendimiento óptimo, deben incrementar su dieta ordinaria con el fin de mantener estas reservas. Necesitan carbohidratos, grasas, proteínas, vitaminas, minerales y agua en cantidades determinadas por la edad, estructura corporal y nivel de actividad. Estos requerimientos pueden satisfacerse suficientemente con una dieta básica y equilibrada y no mediante comidas mágicas, dietas maravillosas o suplementos dietéticos que pueden resultar, incluso, perjudiciales.

La actividad física depende de un suministro energético adecuado a las fibras musculares responsables del proceso de contracción. La energía utilizada en este proceso proviene de las moléculas de ATP, que en deportes de resistencia/fondo se genera fundamentalmente tras la transformación de moléculas de grasa, glucosa, glucógeno en el ciclo oxidativo de Krebs. La clave para aumentar el rendimiento en las actividades de resistencia a través de la nutrición es comenzarlas con los máximos niveles de glucógeno en los músculos, con lo cual los deportistas rinden a una intensidad mayor y durante periodos más prolongados.

En la actualidad, la técnica más aceptada de manipulación de la dieta para aumentar las reservas de glucógeno, “técnicas de supercompensación o sobrecarga de carbohidratos”, se resume de la siguiente manera: una semana antes de la competición ensayar la siguiente estrategia: los 3 primeros días el deportista ingiere una dieta mixta normal, con cerca del 60% de calorías derivadas de los hidratos, y se aumenta la carga de trabajo. A continuación, los 3 días previos a al competición, el deportista sigue una dieta alta en carbohidratos, 70% de calorías totales, disminuyendo los entrenamientos y descansa el día inmediatamente anterior.

La práctica del ejercicio activa el metabolismo, genera la producción de radicales libres que se deben contrarrestar tomando muchos alimentos con vitaminas antioxidantes, es decir debe tomar mucha fruta, verduras, hortalizas, aceite de oliva, frutos secos... los suplementos de vitaminas o minerales no mejoran el rendimiento de los deportistas bien nutridos.

La vitamina A, E y C, junto con los carotenos, son los antioxidantes por excelencia.

La dieta de cada día

Permitirá entrenar al máximo y recuperarse de los entrenamientos. Principios fundamentales:
- Un mínimo de tres comidas principales, mas otras tres comidas ligeras entre horas, de especial importancia en los momentos cercanos al entrenamiento.
- Elementos energéticos suficientes (carbohidratos). Mejor hidratos de carbono complejos ya que proporcionan más concentración de glucógeno que los hidratos de carbono simples. Los hidratos de carbono deben representar el 65-70% en la dieta diaria. La mayor parte de los deportistas cuando piensan en carbohidratos, automáticamente los asocia con pastas, cereales o granos, sin darse cuenta de que también se encuentran concentrados en las frutas y son los nutrientes principales de la mayoría de las verduras.
- Suficientes elementos estructurales (proteínas) de alta calidad y en cantidad suficiente en relación al peso del atleta y a su disciplina. 20-25% para deportes de resistencia.
- Limitación del aporte calórico en grasa con el fin de vigilar la salud y la composición corporal como determinantes del rendimiento. 15-20% para deportes de resistencia.
- Suficientes elementos catalizadores y reguladores (vitaminas y minerales) para acompañar los procesos de digestión, absorción y asimilación de los principios inmediatos anteriores.

Los líquidos necesitan ser destacados como una parte de la dieta saludable, especialmente para los deportistas. Los deportistas deben beber cantidades copiosas de fluidos antes, durante y después del ejercicio (aproximadamente 1 ml por cada kcal ingerida), no deben esperar a beber hasta que tengan sed, ya que esta sensación aparece posteriormente a las necesidades reales.

La hidratación adecuada es la ayuda que más frecuentemente se ignora para el rendimiento deportivo. Los líquidos son necesarios para regular la temperatura corporal y prevenir el sobrecalentamiento.

La pérdida de agua del organismo reduce la capacidad para realizar ejercicios y pone en peligro la salud (deshidratación, fallos en función cardiovascular, fallos en la termorregulación...)

La ingesta y las necesidades de líquidos dependen de múltiples factores, como las condiciones climáticas (calor, humedad, aire seco y frío, altura), intensidad del ejercicio, tamaño corporal, estados patológicos (fiebre, vómitos diarreas).

Consejos prácticos para una buena hidratación

Hidratación previa a la competición:


1. durante los tres o cuatro días anteriores, debe beber de 4-8 vasos extras de agua
2. en las dos horas previas, 500 ml de agua o de zumo diluido
3. de 5 a 10 minutos antes, 200 ml de agua o de una bebida deportiva

Todo ello retrasa la aparición de la deshidratación.

Hidratación durante la competición:

En competiciones de más de 1 hora de duración beber agua o bebidas deportivas cada 15 o 20 minutos

 

Club de Atletismo Km1 de Ronda